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Historia Contemporánea de España

José Piqueras. Un alcalde eterno

¿Historieteamos?

Hoy rescatamos la historia de José Piqueras para poner su vida en dialogo con nuestro presente. Se trató de un albañil y militante socialista que llegaría a ser Diputado, alcalde de La Carolina (Jaén) y una figura clave del movimiento obrero y la lucha antifascista en toda la provincia jienense durante las décadas de 1920 y 1930.


¿Historieteamos?
¿Historieteamos?

Nos ha tocado vivir en un tiempo donde la clase trabajadora no solo se encuentra huérfana de faros intelectuales y de ejemplos de vida, sino que además no es capaz de autoconcebirse como tal. Tiempos donde la extrema derecha va ganando posiciones culturales e institucionales. Es tal la desmemoria de nuestra clase y son tan elevadas las aspiraciones de la extrema derecha española, que hace unos días Vox anunciaba la creación de un sindicato para “proteger a los trabajadores”. Algo así como poner al lobo a cuidar de las ovejas. Cómo pueden defender a los trabajadores aquellos para los que el enemigo no es de clase sino de raza o género. Es inconcebible dejar nuestros derechos en las manos de los legatarios de quienes se llevaron por delante las mejores manos y mentes de España.

Y es ante este panorama una obligación moral recuperar parte de la Historia para traer a la vida algunas figuras que fueron referentes del movimiento obrero en su tiempo. Para que, si es posible, nos puedan recordar quienes fueron los que entregaron su vida por un futuro mejor para las generaciones venideras, por un mundo más justo. A pesar de que, hoy, en la lógica del individualismo extremo, el hecho de entregar tu vida a unos ideales pueda parecer un absurdo.

Para este cometido cada uno de nosotros contamos con un arma muy poderosa como es la historia local. A través de ella podemos aspirar a la construcción de una identidad social y cultural; de unos valores que le permitan al conjunto de la localidad reflexionar conceptualmente sobre su propia historia. Estimulando al individuo y a la comunidad a ahondar en sus raíces y devolverle a sus protagonistas el reconocimiento que ocuparon. La historia local casi siempre se limita a determinados acontecimientos muy señalados como la fundación del pueblo, donde los protagonistas son personajes de las grandes élites política, sin embargo, estos personajes son estériles en lo que se refiere crear un sentimiento de pertenencia desde los de abajo. Mucho más interesante son aquellos individuos que estuvieron pegados a la cotidianidad de su pueblo y que, hoy pueden trasmitir valores recuperables para nuestro presente.

Creo firmemente que es aquello que no elegimos lo que verdaderamente nos marca, ya sea nuestra clase social o código postal. Es por ello que pretendo aquí rescatar a una figura de mi pueblo natal, de La Carolina (Jaén), porque siento la responsabilidad de ello. Y esa figura es la del Alcalde José Piqueras Muñoz, que en su tiempo encabezó una lucha incansable contra el paro estructural, las precarias condiciones laborales y el auge del fascismo. Y hoy, casi un Siglo después de su asesinato, nos enfrentamos a los mismo problemas, cuya lucha requiere armarnos de herramientas intelectuales y de ejemplos vitales.

Un obrero en las instituciones

José Piqueras Muñoz nace en La Carolina, Jaén, el 3 de julio de 1884. Albañil de profesión y socialista de convicción, trabajaría durante un tiempo en Madrid, desde donde vuelve de nuevo a su pueblo natal. Aquí serían las circunstancias que atraviesan su tierra las que le empujen a la conciencia de clase: un 70,28% de analfabetismo, paro estructural en toda la provincia de entre 35 y 45% y con casi la mitad de las tierras cultivables en manos de menos del 1% de la población.

Con 20 años pasaría a formar parte de la Sociedad Obrera de Albañiles “La Amistad”, perteneciente a la UGT. Durante el periodo de la Restauración, en 1913 se convertiría en concejal de su pueblo con la Coalición Republicano Socialista. Unos años más tarde se afilia al Partido Socialista y se convierte en redactor de la Ola Roja, “periódico obrero, órgano de la Casa del Pueblo y de la clase obrera del distrito”, diario socialista que apareció en 1918 y se publicó hasta 1934.  A principios de la década de los años veinte, del Siglo pasado, se inicia en la masonería con el pseudónimo de Marx, perteneciendo a la Gran Logia Regional del Centro. Lo que no es de extrañar, pues de los trece diputados por la provincia de Jaén en las elecciones de 1931, cinco de ellos eran masones, todos socialistas. En 1920 fue elegido concejal, para más tarde ser designado alcalde de La Carolina, ya por el Partido Socialista. Sin embargo, durante la dictadura primoriverista, acabaría desterrado a Toledo y cesado como alcalde tras la huelga minera de 1927 contra la supresión de la subida de salarios anunciada por la patronal. José Piqueras nunca disociaría el trabajo institucional con la militancia de base, lo que no solo le costaría su libertad, sino su propia vida.

José Piqueras Muñoz junto con otros miembros del PSOE La Carolina.
Miembros del PSOE La Carolina. 1931. Sentado, en segundo lugar por la izquierda: José Piqueras Muñoz.

Tras haber sido expulsado de su pueblo, en febrero de 1931, al calor del advenimiento de la República, volvió a ser designado alcalde, cargo que seguiría ejerciendo tras ser elegido diputado por el PSOE en las elecciones, para cubrir vacantes, que se celebran en octubre de 1931. Y aunque entra tarde al Parlamento, entraría a tiempo para la votación de Niceto Alcalá-Zamora como presidente de la República. Político al que Hugh Thomas se refería de la siguiente forma: “(…) en Madrid parecía amar la libertad más que la vida, en Priego, su pueblo natal, parecía la encarnación del cacique de los viejos tiempos.”. Además, se trataba de un personaje bien conocido por José Piqueras, ya que era el Distrito de La Carolina por el que saldría elegido Zamora. Aprovechando el sistema de sufragio secreto, a fin de no quebrantar públicamente la disciplina de voto, Piqueras votaría en blanco.  Cuando Zamora formuló su deseo de que, en la representación de los socialistas, para dar la bienvenida al nuevo presidente, figurase José Piqueras este se negó rotundamente. Y así lo cuenta el también diputado y periodista Zugazagoitia: “(…) Cuando nuestro camarada oyó, cejijunto, erizados los grandes bigotes, que todavía no había sacrificado, el deseo de su excelencia opuso a él una negativa tajante. Como alguien pretendiese hacerlo volver de su acuerdo, mirándole bien mirado, le contestó: «Ni a rastras, ¿comprende? Ni a rastras. Preferiría cien veces darme de baja del Partido»”.

El alcalde Piqueras sería elegido delegado de Andalucía Oriental por la Federación Socialista de Jaén para asistir a la Asamblea celebrada en enero de 1933 en Córdoba, en favor del Estatuto Andaluz, donde se congregaron personalidades como el propio Blas Infante. Para 1934, aún en posesión de la alcaldía sería finalmente destituido y condenado a dieciocho años de cárcel, por su participación en los sucesos revolucionarios de octubre de ese mismo año. Siendo La Carolina uno de los pocos núcleos en el sur de la Península donde se viven auténticos conatos revolucionarios, y donde la guardia civil tuvo que desalojar a los participantes atrincherados en La Casa del Pueblo. La pena impuesta por el gobierno derechista fue cumplida hasta que llegó el triunfo del Frente Popular y la esperada amnistía del 36. Para ese año no solo sería amnistiado, sino que además, la candidatura de coalición de “las izquierdas” triunfaba en su pueblo en las elecciones de febrero, siendo Piqueras restituido como alcalde de la localidad.

Reacción a los reaccionarios

Nada más llegar las primeras noticias de un Golpe de Estado, el mismo 18 de Julio de 1936, José Piqueras comenzaría a repartir armas entre los afiliados a los sindicatos y a organizar las milicias. El 23 del mismo mes, Piqueras encabeza una columna de voluntarios dirigida hacia el Frente de Córdoba. Formada en su mayoría por mineros tanto de La Carolina como El Centenillo. Este sector contaba con una alta cota de afiliación y en las huelgas que se venían sucediendo desde principios de Siglo habían demostrado dureza en sus reivindicaciones y determinación a la hora de actuar como ocurrió en octubre de 1934.

Una de las primeras decisiones importante que se le presentarían a Franco durante la Guerra, como Jefe Militar del Ejército del Sur, fue a primeros de agosto de 1936, cuando tuvo que elegir una ruta para subir hacia Madrid, la más corta era Despeñaperros, sin embargo, Moradiellos nos habla de una zona barrenada y con una fuerte resistencia en Córdoba. En ambos inconvenientes que se encontró Franco a la hora de subir a Madrid por Despeñaperros, y en la decisión final de hacerlo por Extremadura, José Piqueras desarrolló un papel protagonista, reforzando por un lado el Frente de Córdoba con 146 hombres que formaban el 5º Regimiento de Milicias, Batallón Jaén, quienes nutrieron la Columna Miaja.

“Mineros de Linares,

y de La Carolina,

que bien rima mi pecho

con vuestra dinamita…”

Escribía Pedro Grafias, comunista y miembro de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, a la comarca minera de Linares y La Carolina. Aunque era salmantino de nacimiento, se convirtió en andaluz de arraigo, llegando a ser comisario político en Pozoblanco. Cuando Grafias escribe estos versos está pensando en los milicianos de este distrito que fueron al frente de Córdoba dirigidos por Piqueras. En la Sierra Morena que tanto dolor de cabeza le estaba dando a Franco.

Y, por otro lado, Zugazagoitia, también nos cuenta que en previsión de males mayores el propio José Piqueras había decidido barrenar los riscos de Despeñaperros el mismo día que se había producido el Golpe de Estado. Su propio compañero de partido contaba la respuesta que le daría Piqueras al preguntarle sobre el asunto: “nos dijo señalando alternativamente a la carretera y a la línea férrea: —Ni por aquí ni por ahí podrá circular una persona sin permiso nuestro. Dos cerillas y los caminos quedarán cerrados con muchas toneladas de piedra. Además, la dinamita se encontraba vigilada constantemente, y así lo puede ratificar un informe que se envía entre el 4 al 6 de enero de 1937, donde el Sindicato Minero Carolinense informa al Gobierno huido a Valencia que cuentan con 14 milicianos en servicio de vigilancia en Despeñaperros.

Durante la Guerra, entre octubre de 1936 y hasta agosto de 1937 desempeñaría el cargo de Gobernador Civil de Jaén. Ahora le tocaba llevar a cabo las labores de retaguardia. Contaba para ello con la confianza de los trabajadores, y de buena parte del partido. Se trató de una figura de acento popular en conexión con los problemas de sus vecinos, y no solamente porque tuviera empatía, sino porque él mismo había sufrido las miserias de las que se quejaban sus conciudadanos. Fue disidente incluso dentro del PSOE cuando este se desviaba de los intereses de la clase trabajadora, pero de disciplina férrea con la causa socialista, azote de los patrones y caciques desde que comenzara su militancia en la época de la Restauración borbónica.

José Piqueras fue un líder indiscutible para la clase obrera en Jaén, méritos desde luego no le faltaban, y a pesar de los posibles vacíos intelectuales que pudiera arrastrar fruto de su estrato obrero, sería su propia experiencia quien le hiciera tomar conciencia, antes de que los clásicos del socialismo cayeran en sus manos. Al finalizar la Guerra Civil fue detenido y golpeado en Arquillos (Jaén) por una partida de falangistas, de ahí pasaría a la vecina prisión de Linares, siendo condenado a muerte en Consejo de Guerra celebrado en dicha localidad el 10 de abril de 1939 y fusilado el día 15 de ese mismo mes. Su largo currículum en la provincia y la resistencia ofrecida por los mineros de su localidad en el frente como en la retaguardia hicieron que una vez terminada la Guerra, La Carolina sufriera una dura represión con al menos 85 republicanos asesinados dentro de la población, cifra que asciende a 119 si contamos con los carolinenses considerados republicanos que perdieron la vida fuera de su localidad. Además los hubo quienes acabarían muriendo en el frente; y al menos 5 carolinenses perdieron la vida a mano de los nazis en el campo de concentración de Gusen, en Austria. Todo ello sin contar los exiliados; las perseguidas y los condenados en vida en su propio pueblo por sus ideales.

Informe de conducta de José Piqueras.
Informe de conducta. José Piqueras Muñoz.

El Alcalde José Piqueras hoy cuenta con una calle con su nombre en su localidad. Sin embargo, no es nombrado, su figura se rehuye de ser puesta en reconocimiento dentro de la historia local y su ejemplo no parece ser valido de valores como la libertad y la democracia. Quizá  esto sea una consecuencia de la represión que asoló a la localidad de La Carolina inmediatamente después de la Guerra. Pero sin duda el hecho de que su papel, tanto dentro del movimiento obrero como en la resistencia contra los golpistas, fuera realmente activo, le convierte en una figura a veces fatigosa de reivindicar incluso por sus tibios herederos de partido.

Para algunos lo que aconteció a nuestro país en 1936 fue una guerra fratricida, y la mejor forma de superarla es olvidar, es el perdón forzado. Al estilo del ignominioso desfile del 12 de Octubre de 2004, donde José Bono decidió que hacer desfilar a un héroe de la Liberación de París junto con un voluntario de la División Azul, era la mejor forma de restituir para siempre la paz. Para nosotros lo que ocurrió en 1936 fue un Golpe de Estado a la democracia, y no queremos olvidar, queremos recordarlo siempre, no queremos cerrar heridas a la fuerza, sino curarlas. Y la mejor medicina es la memoria y el homenaje a aquellos que en los pueblos de nuestro país mantuvieron a raya al fascismo durante tres años, mientras que en el resto del continente pasaba a la velocidad de la luz.

Ahora que vuelven a asomar las sombras del fascismo por buena parte del mundo, es cuando tenemos que rescatar a aquellos que en su día lo dieron todo por que no pasaran. Y una vez más reivindicando nuestras figuras locales para sacarlas del olvido. La clase trabajadora tiene que conocer sus raíces, su historia y tradición, a fin de no dejarse engañar por flautistas, que no solo no estuvieron nunca del lado de los trabajadores, sino que en otro tiempo los fusilaron.


¿Historieteamos?
David Medina González

Por David Medina González

Soy David Medina González. Natural de La Carolina (Jaén), actualmente estudio Historia en la Universidad de Granada. De la generación sí-sí (igual de precaria que la nini, pero romantizada). Una consecuencia de la crisis del 2008. Estoy por aquí para socializar conocimientos, para leeros y que me lean.

Una respuesta a «José Piqueras. Un alcalde eterno»

Estoy totalmente de acuerdo, hay que sacar a la luz todas estas historias que lucharon y dieron su vida por la democracia, por la clase trabajadora y por hacer de ESPAÑA un país con justicia social

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