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Oliver Law

¿Historieteamos?

Hoy nos acercamos a la vida de Oliver Law, el primer afroamericano que comandó una unidad militar estadounidense conformada por una mayoría de soldados blancos. Del activismo sindical y la lucha antirracista del Partido Comunista en Chicago a morir combatiendo al fascismo en la Guerra Civil a poco más de 20 kilómetros de Madrid.


¿Historieteamos?
¿Historieteamos?

El asesinato de George Floyd el pasado 25 de mayo de 2020 encendió la mecha de la rabia antirracista acumulada en Minneapolis (EE.UU.), desatándose rápidamente por todo el país una oleada de protestas sin precedentes. Tras las duras imágenes de su muerte, se ha situado en el centro de la discusión mediática un racismo latente que está lejos de extinguirse de la sociedad estadounidense. Esto nos ha llevado a unos y a otros, con mayor o menor grado de legitimidad, a tomar posición en este debate. Pero, ¿nos ha llevado a plantearnos cuál es nuestro papel ante un racismo recalcitrante en la sociedad? ¿Qué responsabilidad tenemos cada uno en perpetuar los roles que nos ha asignado un sistema profundamente racista? ¿Con qué herramientas contamos para revertir esta situación?

Es en días como hoy cuando destaca más que nunca la responsabilidad que tenemos los historiadores de dar voz a figuras que nosotros mismos hemos olvidado. La tarea de mirar al pasado para poder inspirarnos y aprender de él en las continuas luchas que tenemos pendientes por afrontar en nuestro presente es dura, pero en ¿Historieteamos? nos sumamos activamente a ella. Para construir una Historia crítica tenemos la obligación de recuperar infinidad de relatos de muchos que han sido invisibles para el discurso hegemónico de la historiografía occidental y cuya carga para la Historia fue su “otredad”. Empezamos este pequeño proyecto honrando y reivindicando una figura de batalla incansable, que dejó su vida peleando por una sociedad más justa y derribando muros que continúan pesando sobre nuestra espalda. ¿Conoces el nombre de Oliver Law?

Oliver Law fue el primer afroamericano en comandar en batalla una unidad militar estadounidense integrada por soldados de diferentes etnias, pero mayoritariamente blancos. Para encontrar este precedente no nos tenemos que trasladar muy lejos en el tiempo ni en el espacio. Oliver Law fue el capitán del Batallón Abraham Lincoln en la Batalla de Brunete de 1937, a escasos 20 kilómetros de Madrid. Además, por si fuera poco, Oliver Law era comunista, sindicalista y un destacado activista social en su comunidad.

La segregación racial como norma

La historia de Oliver Law comienza el 23 de octubre de 1900 en el oeste de Texas (EE.UU.), donde se crió y pasó su juventud. En 1919 se enroló en las filas del ejército estadounidense, sirviendo durante seis años en el 24º Regimiento de Infantería. Esta unidad militar se trataba de un destacamento íntegro de afroamericanos desde su origen en 1869 hasta su primera desaparición en 1951. A la par con su tiempo, la historia del regimiento y del resto de las Fuerzas Armadas de los EE.UU. estuvo marcada por el racismo y la segregación racial. Todo puesto de mando estaba reservado para oficiales blancos, siendo la figura de cabo el rango más alto al que podía aspirar un negro dentro las fuerzas armadas estadounidenses.

La situación dentro del 24º Regimiento de Infantería a principios de los años 20 era de la calma tensa tras la agitación. Sólo dos años antes de la entrada de Oliver en el ejército, parte del regimiento se había amotinado contra la discriminación racial que sufrían por parte de las instituciones locales de Houston donde estaban destinados. Las represalias por el amotinamiento dejaron un fuerte impacto sobre el pelotón, lo que supuso la condena de 110 soldados y la ejecución de 19 ellos. Pese a la presión racial y las duras condiciones que Houston les ofrecía, Oliver Law sirvió de una manera notable dentro del ejército. Pronto destacó como un líder nato con unas grandes capacidades militares. Tras seis años patrullando la frontera con México, Oliver abandonó el regimiento en 1925. Su etapa dentro de las fuerzas armadas, con la constante tensión racial y el rechazo por parte de la población y organismos locales, comenzó a gestar las fuertes convicciones antirracistas y de igualdad que marcarían el resto de su vida.

Tras su paso por las fuerzas armadas, Oliver Law se mudó al norte del país buscando estabilidad y una menor segregación racial que a priori allí existía. Tras su paso por Indiana, Law se estableció en Chicago, donde encontró una relativa solidez económica como taxista en la Yellow Cab Company. El equilibrio económico que buscaba fue fugaz y se vio truncado con el Crac del 29 y la Gran Depresión que lo acompañó. Esta crisis sistémica del capitalismo aumentó las miserias socioeconómicas de la clase obrera estadounidense al ser la que pagó los costes de la criminal política de no intervencionismo estatal en la economía. La política de nulo control económico dejó doblemente expuesta a la clase obrera negra de Estados Unidos. A las duras condiciones a las que se veían sometidos como obreros durante la Gran Depresión, había que sumarle la carga que suponía el racismo estructural que se arrastraba desde época colonial, uno de los ejes en los que se apoyaba el desarrollo capitalista estadounidense.

Oliver Law
Oliver Law (I)
La Gran Depresión y su ferviente lucha social

El recrudecimiento de su situación y los largos periodos de desempleo radicalizaron a Oliver Law. Comenzó su activismo social y político en los pequeños trabajos esporádicos que encontró en los estibadores de Chicago. Su primer contacto con el sindicalismo fue en la Asociación Internacional de Estibadores (ILA), donde comenzó a desarrollar su activismo y fue bien recibido en el seno del círculo marxista de Chicago. El nuevo espacio social donde comenzó a moverse Oliver propició su entrada en la International Labor Defense (ILD), sección estadounidense del Socorro Rojo Internacional (SRI) impulsado por la Internacional Comunista. Dentro de la ILD, Oliver Law comenzó una encarnizada lucha en defensa de los intereses de los cientos de familias que fueron expulsadas de sus hogares por los arrendadores durante la Gran Depresión.

La cuestión antidesahucios donde participaba Law era una de las muchas reivindicaciones del Consejo de Desempleados (UC), organización que dirigía el Partido Comunista de EE.UU. (CPUSA). Oliver colaboró con el Consejo de Desempleados y fue uno de los coordinadores locales del Día Internacional del Desempleo, una importante movilización internacional que se produjo 6 de marzo de 1930. En Chicago hubo un apoyo multitudinario al Día Internacional del Desempleo, pero la marcha se saldó con varios centenares de arrestos, incluido el de Law, como consecuencia de la dura represión policial tras una semana previa de fuertes protestas en las calles chicagüenses. Ya como miembro destacado dentro de los espacios de activismo local, en 1932 se afilió al Partido Comunista de EE.UU. Law encontró en el comunismo el final a las desigualdades económicas y raciales que había sufrido a lo largo de su vida. 

Con su militancia política comenzó también la habitual persecución por parte de las administraciones estadounidenses. Numerosos activistas por todo el país sufrieron el asedio constante por su ideología que desafiaba al status quo capitalista. En Chicago este acoso y derribo era la misión del “Escuadrón Rojo” de la policía de la ciudad, cuya tarea era el hostigamiento de comunistas, anarquistas, sindicalistas y cualquier tipo de disidencia mínimamente revolucionaria. La intimidación policial hacia Oliver Law se tradujo en amenazas y una dura violencia que llegó a su culmen con su hospitalización tras una brutal paliza a principios de la década de los 30. Los constantes episodios de represión que se vio obligado a vivir no consiguieron mermar el espíritu contestatario de Law, sino que enraizó más aún su convicción revolucionaria.

Oliver Law y Norberto Borges
Oliver Law (I), desconocido y Norberto Borges (D) en Jarama

Durante su etapa en Chicago, Oliver se hizo un hueco destacado dentro del ala negra comunista de Chicago gracias a su carismático carácter, sus dotes naturales de liderazgo y a su sacrificada implicación en el partido comunista. Además, el espacio más íntimo de su vida tampoco estuvo exento de los valores por la igualdad por los que Law luchaba, uniéndose en matrimonio con Corrine Lightfoot. Corrine pertenecía a los Lightfoot, apellido reconocido por su lucha en la ciudad gracias a su hermano Claude, quien a lo largo de su vida también sufrió la persecución y constante criminalización por ser un destacado líder del Partido Comunista de Chicago, y además negro.

En 1935 el activismo de la comunidad negra en los EE.UU. dio un importante giro de tuerca y se organizó contra la orden de Benito Mussolini de invasión de Etiopía, única nación no colonizada de África. La invasión por parte del ejército italiano y la pasividad internacional ante este hecho, conmocionó a la comunidad afrodescendiente de todo Occidente, especialmente a la norteamericana. Entendían que el principal motivo de la inacción internacional era la propia racialidad de los invadidos, que eran considerados unas víctimas de segunda a los ojos de las grandes potencias del planeta y por eso al mundo no le importó dar la espalda a Etiopía. La pasividad de la comunidad internacional y la superioridad tecnológica del ejército italiano, dejaron a su suerte al país africano. Etiopía no pudo resistir más de unos pocos meses la invasión con unas consecuencias nefastas para su población.

En Chicago, las protestas contra la invasión supusieron un aumento de la tensión y la prohibición por parte de Edward J. Kelly, alcalde demócrata de la ciudad, de cualquier tipo de movilización contra la conquista de Etiopía. Pese a la prohibición, en la ciudad se produjeron unas multitudinarias protestas donde la policía se vio desbordada por momentos. Las manifestaciones fueron duramente reprimidas, saldándose con multitud de detenciones como la de Oliver Law, quien fue uno de los líderes de las movilizaciones en defensa de Etiopía. La invasión fascista, la inhibición interna y la pasividad internacional provocaron una gran solidaridad con la causa etíope y miles de afroamericanos se alistaron en la “Legión Negra” como voluntarios para luchar contra el fascismo. La rápida invasión italiana y la oposición del gobierno estadounidense truncó el apoyo internacionalista hacia Etiopía, dejando a muchos voluntarios convencidos para luchar contra el fascismo y el racismo, pero sin un campo de batalla explícito para hacerlo.

De la lucha por los derechos civiles en Chicago a combatir al fascismo en España

Los ojos de gran parte del mundo miraron hacia España en julio de 1936. La noticia del golpe de estado comandado por Francisco Franco y el rápido apoyo del resto de potencias europeas fascistas a la sublevación reaccionaria corrió rápidamente por todo el planeta. La solidaridad antifascista internacional no tardó en responder a la agresión contra la república española: más de 50.000 voluntarios de 55 nacionalidades diferentes se alistaron en las Brigadas Internacionales para combatir al fascismo en España y juraron fidelidad a la República. Los activistas antirracistas de EE.UU. vieron como los mismos soldados que habían sometido al pueblo etíope marchaban sobre España y alrededor de un centenar de afroamericanos se enroló en las Brigadas Internacionales.

Oliver Law fue uno de los numerosos militantes del CPUSA que rápidamente se presentaron voluntarios para combatir a a Franco. Law zarpó junto a más compañeros desde Nueva York hacia España en enero de 1937 a bordo SS Paris. Tanto él, como el resto de voluntarios estadounidenses que cruzaron el charco, desafiaron a su gobierno el cual había prohibido la estancia de sus ciudadanos en zonas de guerra con las Leyes de Neutralidad. Los brigadistas que partían desde EE.UU. asumían el riesgo de la retirada de su pasaporte al regresar, además del desentendimiento de su gobierno con su devenir en la guerra, las represalias y la persecución en la vuelta a su país de estos “antifascistas prematuros”.

Alrededor de 2.800 estadounidenses integraron el Batallón Abraham Lincoln, del que Oliver Law formaba parte, y el Batallón George Washington, encuadrados dentro de la XV Brigada Internacional. La Brigada Lincoln fue pionera y superó la segregación racial que vivían al considerar a todos sus soldados iguales, independientemente de su color de piel. En las Brigadas Internacionales gran diversidad de soldados lucharon codo con codo unidos por la causa que les había traído a España, sin importar su color y su religión. El estatus de igualdad interna que ostentaba el Batallón Lincoln sentó un precedente de igualdad entre los soldados blancos y negros estadounidenses que no había ocurrido nunca en su propio país. El último brigadista afroamericano, Jimmy Yates, declaró antes de fallecer en 1993: “En España fue donde por primera vez, siendo negro, me sentí libre”.

La precaria instrucción de los brigadistas realizada en Villanueva de la Jara al sur de Cuenca, donde ni siquiera podían contar con munición real durante sus prácticas, se vio rápidamente interrumpida al ser llamados al frente. La primera misión fue la de la Batalla del Jarama en 1937. La XV Brigada era la encargada de frenar la ofensiva de los sublevados en el valle del Jarama, junto con la XI, la XII y la XIV Brigadas Internacionales y otros combatientes españoles. En su primera asignación, Oliver Law fue destinado en la unidad de ametralladoras. Oliver tardó poco en sobresalir por su destreza en el campo de batalla y su reconocible experiencia militar frente al resto de soldados de la Lincoln, que eran muy jóvenes e inexpertos. Pese al relativo éxito republicano en la Batalla del Jarama, la contienda causó unos durísimos estragos en la Lincoln. En menos de dos meses la brigada sufrió un 65% de bajas sobre el total de sus milicianos. La nula preparación militar, el rudimentario equipamiento y la descoordinación en los apoyos de la aviación y los carros de combate a la infantería fue una condena para muchos brigadistas.

Tras la retirada internacionalista en el Jarama, la mermada XV Brigada Internacional se reagrupó con la llegada de nuevos voluntarios antes de la ofensiva republicana en Brunete de julio de 1937. La reordenación interna de la Brigada Lincoln era necesaria tras realizar un recuento del gran número de bajas, incluida la del comandante del batallón. Además de esta importante pérdida, se produjo un traslado de otros oficiales de la unidad hacia otros destacamentos. También se realizaron nuevas asignaciones en la comandancia de la XV Brigada, donde Vladimir Ćopić tomó el relevo de János Gálicz, el General Gal. En este contexto de una vacante en la comandancia del batallón, se propuso el nombre de Oliver Law para la misma. Su determinación en el campo de combate lo convirtió en una propuesta sonada dentro de los propios soldados del batallón.

Primer afroamericano en dirigir a un ejército estadounidense

Law había sido ascendido a teniente de la Lincoln tras la Batalla del Jarama y propuesto para la escuela de oficiales por el entonces comandante del batallón, Marty Hourihan. El 12 de junio de 1937 se produjo una reunión de tres oficiales de las Brigadas Internacionales donde Oliver Law fue elegido para comandar al Batallón Abraham Lincoln. Su elección contó el apoyo mayoritario por parte del resto de los soldados del batallón gracias a su audacia militar con la ametralladora y el liderazgo demostrado en el Jarama. Según testimonios de algunos compañeros de la brigada, Law proclamó: “Puedo elevarme según mi valor, no según mi color”.

Oliver Law
Oliver Law

En el verano de 1937, en plena meseta castellana, Oliver Law se convirtió en el primer negro que tuvo la oportunidad de comandar un batallón estadounidense sobre una mayoría de soldados blancos. Steve Nelson, uno de los tres oficiales que lo habían designado comandante dijo sobre su elección: “Cuando se les preguntó a los soldados quién podría convertirse en oficial, el nuestro era un ejército muy democrático, su nombre siempre aparecía. Se habló de él que estaba tranquilo bajo el fuego, digno, respetuoso con sus hombres y siempre considerando atentamente las iniciativas y misiones militares”. El nombramiento de Law no pasó inadvertido para Stephen Fuqua, coronel sureño del ejército estadounidense que se encontraba de visita al Batallón Lincoln. El coronel le preguntó extrañado por su vestimenta con el uniforme de capitán, a lo que Law respondió firmemente: “Exactamente, porque soy capitán”. El coronel, desconcertado tras la respuesta, le felicitó tibiamente: “Estoy seguro de que tu familia debe de sentirse muy orgullosa de ti, muchacho”.

El recorrido de Oliver Law dentro del mando de la Brigada Lincoln fue breve y finalizó menos de un mes después, el 9 de julio de 1937 en la Batalla de Brunete. Oliver comandó al batallón en la ofensiva sobre el ejército sublevado en Brunete, cerca de Madrid, para aliviar la presión de estos sobre la capital. Su suerte acabó mientras lideraba un ataque sobre el ejército franquista en Cerro Mosquito, donde una bala acabó con su vida durante un fuego cruzado. Oliver Law no murió comandando una batalla desde la barrera, lo hizo dirigiendo a la Brigada Lincoln en primer fila. Añadió su nombre a los cientos de miles que pesan sobre nuestra historia que murieron en nuestro país combatiendo al pie del cañón contra el fascismo.

El devenir del Batallón Abraham Lincoln y el resto de las Brigadas Internacionales no fue menos trágico que el de Oliver Law. Aunque hubo quienes tuvieron la posibilidad de volver a sus países de origen tras la orden de retirada de las Brigadas Internacionales en otoño de 1938. Pese a la derrota en la contienda contra la sublevación fascista, las Brigadas Internacionales se marcharon entre una cálida despedida. El 28 octubre de 1938 las calles de Barcelona se abarrotaron con cientos de miles de personas para agradecer como héroes a los voluntarios internacionales que cruzaron el planeta creyendo en la causa republicana y que defendieron con tanta determinación.

Luchar en la contienda española por parte del centenar de afroamericanos de la Lincoln no suponía sólo luchar contra el fascismo fuera de sus fronteras. Implicaba también la superación de barreras que sufrían en su mismo país y creó un precedente de emancipación que tardaría décadas en repetirse. Al nombre de Oliver en la historia de la lucha antirracista que se llevó a cabo mientras se combatía en la Guerra Civil le acompañan otros como el de Walter Garland, Sterling Rochester, Alonzo Watson, James Yates, Salaria Kea, enfermera que vino a España como voluntaria en el American Medical Bureau to Save Spanish Democracy, o el de Paul Robeson.

Héroes invisibles: afroamericanos en la guerra de España

Paul Robeson trató de llevar la historia de Oliver Law a la gran pantalla en su regreso a Hollywood para denunciar lo ocurrido durante la contienda. Intentó hacer valer su consumada figura de actor, cantante, intelectual y activista afroamericano, para que su país reconociese a Law como un héroe. Su propósito de elevar a Oliver al imaginario colectivo del pueblo americano gracias al cine se vio truncado por la persecución anticomunista que existía en Estados Unidos. Robeson explicó más tarde en una entrevista que: “los mismos intereses que bloquean todos los esfuerzos para ayudar a España son los que controlan la industria cinematográfica” para referirse al veto que sufrió su propuesta cinematográfica en Hollywood.

Salaria Kea
Salaria Kea (D)
Oliver Law en la historia

La historia de Oliver Law es una de las muchas historias que la Guerra Civil tiene enterradas entre los cerros, laderas, tapias y cunetas de nuestro país. Law fue una de las miles de almas que se perdieron tratando de evitar una de las etapas más oscuras de nuestra historia reciente. Su historia, como sus restos, está enterrada sin que haya una intención real de recuperarla, dignificarla y aprender de ella por parte de las instituciones a ambos lados del charco. Su legado ha sido borrado de un plumazo, donde en la historiografía norteamericana es habitual acudir a la teórica abolición de la segregación racial dentro del ejército por el Presidente Harry S. Truman en 1948 para buscar el precedente de un comandante negro en dirigir un ejército estadounidense. 

Aún así, también tenemos que agradecer el gran trabajo que hacen diferentes asociaciones y organizaciones por reivindicar la figura de Oliver Law y la de tantos como él. Cabe destacar en EE.UU. a Abraham Lincoln Brigade Archives (ALBA), organización compuesta por veteranos y descendientes de estos. ALBA realiza una dura labor activista en Estados Unidos inspirándose en la gesta de los combatientes durante la Guerra Civil española.

Dentro de nuestras fronteras también nos podemos encontrar con la incombustible actividad de recuperación de la memoria, pese a las trabas institucionales, falta de fondos y dificultad para la obtención de permisos. Una de ellas es la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI), quienes no han parado de reivindicar la lucha de los miles de brigadistas internacionales ni durante la pandemia mundial que ahora nos toca vivir. Se trata de la asociación española que realiza un mayor esfuerzo para mantener viva la memoria de brigadistas como Law, pese a la escasez de recursos propia de la dura labor de la memoria histórica en España.

Continuando en nuestro país, otros espacios también han quedado cautivados con su historia, como en el caso del guionista de cómics Pablo Durá. Durá ha llevado al cómic las vivencias de Law en La Brigada Lincoln, con la ayuda de Carles Esquembre y Ester Salguero. Además, podemos conocer su historia y la del resto de afroamericanos de la Lincoln en el documental Héroes invisibles. Afroamericanos en la Guerra Civil guionizado y dirigido por Alfonso Domingo y Jordi Torrent.

El relato de la vida de Oliver Law es la narración de la batalla de un pionero temprano a su tiempo, que dejó su vida peleando contra todo tipo de desigualdad. Paradójicamente también nos habla de un pionero tardío, porque la espera para que nuestra sociedad pudiese ver la superación de la segregación racial dentro del campo de batalla fue muy larga. Que figuras como la suya sigan perdidas en la Historia, hacen más importante nuestra labor por encontrarlas. Tenemos la responsabilidad de truncar la rueda que se llevó por delante a Oliver Law en Brunete, a George Floyd en Minneapolis, a Lucrecia Pérez en Madrid, a Iliass Tahiri en Almería y la de tantísimas otras vidas invisibles que desaparecen a diario en cada rincón de nuestro mundo.

La lucha de Oliver Law por una sociedad nueva es una de las muchas historias que tenemos que visibilizar y estudiar para que recordando nuestro pasado, peleemos en nuestro presente para construir un futuro diferente.

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Por Jaime Sanchis López

Toda idea tiene que empezar por algún lado, y en el caso de ¿Historieteamos? comenzó por aquí. Soy Jaime Sanchis López: joven historiador, estudiante, trabajador y precario. Pese a la inexperiencia y a la falta de costumbre de ser leído más allá de quienes han tenido que padecer mis apuntes a lo largo de mis estudios, con este pequeño proyecto personal busco rescatar alguno de los temas históricos que me ha encantado ir descubriendo y donde espero que os guste tanto leer estas historias como a mí investigarlas. Mientras que la curiosidad felina no acabe conmigo, continuaré sumergiéndome en la historia contemporánea, siempre a caballo entre América y mi tierra.

4 respuestas a «Oliver Law»

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